Cámara Costarricense de la Construcción

El sector apuesta por una revolución basada en datos e innovación

La nueva era de la construcción: tecnología, datos y criterio humano 

  • BIM, inteligencia artificial, automatización y análisis predictivo ya forman parte de la transformación que redefine la manera en que se diseñan, ejecutan y gestionan las obras  
  • El constructor evoluciona hacia un perfil estratégico capaz de integrar tecnología, liderazgo y visión humana dentro de un entorno cada vez más digitalizado 

Por Prensa Ejecutiva 

BIM (Building Information Modeling), inteligencia artificial, automatización, gemelos digitales y sensores inteligentes ya forman parte de la transformación que vive la construcción a nivel mundial. Hoy, estas herramientas permiten detectar interferencias antes de iniciar obra, simular escenarios estructurales, optimizar consumo energético y anticipar riesgos, costos y tiempos de ejecución con niveles de precisión cada vez mayores. 

Este avance tecnológico marca la evolución del sector hacia la llamada Industria 5.0: un modelo donde la digitalización ya no se enfoca únicamente en automatizar procesos o aumentar productividad. El nuevo paradigma impulsa una integración más estrecha entre tecnología, sostenibilidad y criterio humano, colocando a las personas, la colaboración y la toma de decisiones estratégicas en el centro de los proyectos constructivos. 

La magnitud de este cambio también se refleja en las cifras. El mercado global de inteligencia artificial aplicada a la construcción, valorado en aproximadamente $1.320 millones en 2024, podría alcanzar los $15.600 millones para 2033, según datos de Business Research Insights.  

En distintas regiones del mundo, la digitalización de la construcción ya forma parte de las estrategias para aumentar productividad, reducir desperdicios y mejorar la sostenibilidad de los proyectos. El Foro Económico Mundial identifica tecnologías como BIM, automatización, sensores inteligentes y análisis de datos como parte de la transformación global que redefine la manera en que se diseñan, construyen y operan las obras. 

Giannina Ortiz Quesada, coordinadora del Centro de Investigaciones en Vivienda y Construcción (CIVCO) del Tecnológico de Costa Rica la industria está pasando de digitalizar procesos a utilizar tecnología para anticiparse y optimizar decisiones. “Hoy la inteligencia artificial puede analizar miles de escenarios de diseño en segundos y encontrar soluciones más eficientes en materiales, costos y desempeño”. 

La construcción ya empieza desde el análisis de datos 

Durante años, la innovación en construcción estuvo asociada principalmente con maquinaria, materiales o nuevos sistemas constructivos. Ahora, el cambio ocurre desde la planificación integral de los proyectos. 

BIM, por ejemplo, permite centralizar toda la información técnica de una obra dentro de un modelo digital colaborativo. Esto facilita detectar conflictos entre disciplinas antes de iniciar la construcción, mejorar la coordinación entre equipos y reducir errores durante la ejecución. 

De hecho, estudios internacionales sobre adopción de BIM reportan mejoras en productividad, disminución de reprocesos y mayor precisión durante la ejecución de proyectos, especialmente en obras que integran procesos colaborativos y planificación digital desde etapas tempranas.  

A esto se suma la inteligencia artificial (IA), capaz de generar múltiples alternativas de diseño en segundos, optimizar orientación, iluminación y ventilación natural, así como interpretar normativas y detectar incumplimientos de forma automática. 

Ortiz señala que, “la ejecución en campo cada vez se parece más a lo que se planifica digitalmente. Eso disminuye desperdicios, evita reprocesos y mejora la precisión en todas las etapas”. 

La automatización también gana espacio dentro de tareas repetitivas y procesos de alta precisión, mientras tecnologías como gemelos digitales e Internet de las Cosas (IoT) amplían las capacidades de monitoreo y control en tiempo real. 

Es así como estas herramientas permiten monitorear el comportamiento de edificios completos, predecir fallos en sistemas críticos y optimizar consumo energético desde plataformas digitales conectadas permanentemente a sensores. La tecnología ya no es un “plus” en la construcción, es un “must”, un elemento obligatorio.  

El resultado es un ecosistema donde la obra deja de depender únicamente de la reacción en sitio y comienza a construirse desde la predicción, la coordinación digital y el análisis de datos. 

El constructor evoluciona hacia un perfil más estratégico 

Uno de los cambios más profundos de esta transición ocurre en el perfil del profesional del sector. 

En la Industria 5.0, la persona constructora deja de ser únicamente un ejecutor técnico para asumir funciones mucho más integrales dentro del proyecto: interpretar información, coordinar equipos multidisciplinarios y comprender cómo la tecnología impacta la sostenibilidad, la seguridad y la experiencia humana dentro de los espacios. 

“El profesional de construcción ya no solo ejecuta. Ahora debe integrar información, liderar procesos colaborativos y entender cómo la tecnología impacta a las personas y al entorno”, detalla la experta”. 

Ese nuevo escenario impulsa perfiles profesionales que combinan conocimientos técnicos en construcción con capacidades en modelado digital, análisis de datos, automatización y gestión tecnológica aplicada a proyectos. 

Pero el cambio no ocurre únicamente a nivel técnico. La digitalización también aumenta el valor de habilidades humanas como liderazgo, comunicación y pensamiento estratégico. 

La tecnología no reemplaza el criterio humano 

Aunque la automatización avanza rápidamente, la construcción continúa siendo una industria donde el criterio humano mantiene un papel determinante. Para Ortiz, la evolución tecnológica no elimina la experiencia ni la sensibilidad de las personas; por el contrario, aumenta la necesidad de profesionales capaces de tomar decisiones estratégicas en escenarios cada vez más complejos. 

“La tecnología puede recomendar una solución eficiente en costos, pero el impacto social, urbano y ambiental sigue necesitando juicio humano”, sostiene la especialista, quien agrega que aspectos como la ética, la empatía y la gestión de crisis seguirán siendo profundamente humanos dentro de la industria. Esto se relaciona con entender cómo una comunidad vive un espacio, cómo una familia interactúa dentro de una vivienda o cómo un entorno influye en el bienestar emocional de las personas y eso continuará dependiendo de la observación y la experiencia humanas. 

A lo anterior se suma la capacidad de responder ante situaciones complejas durante la ejecución de una obra, donde la negociación, la toma de decisiones bajo presión y el manejo de equipos siguen dependiendo del liderazgo humano. 

Más que sustituir a las personas, la Industria 5.0 plantea una integración en la que la tecnología funciona como una herramienta para potenciar capacidades humanas, fortalecer la toma de decisiones y desarrollar proyectos más sostenibles y centrados en quienes habitan los espacios. 

La digitalización también empieza a cambiar la manera en que las personas interactúan con los espacios que utilizan diariamente. Precisamente, el uso de sensores, automatización y gemelos digitales permite desarrollar edificaciones capaces de adaptarse a condiciones reales de ocupación, temperatura, iluminación o consumo energético. 

La meta es avanzar hacia edificios más saludables, eficientes y funcionales 

Ortiz señala que “estamos viendo proyectos que pueden ajustar variables internas en tiempo real para mejorar el confort y reducir el consumo energético. Eso tiene un impacto directo en la calidad de vida de los usuarios”. 

La precisión constructiva también disminuye tiempos de ejecución, residuos, ruido y afectación en comunidades cercanas a las obras, aspectos que adquieren cada vez mayor relevancia dentro de los criterios de sostenibilidad urbana. 

Además, la posibilidad de monitorear el comportamiento de los edificios después de construidos abre una nueva etapa para el sector: infraestructura capaz de aprender, adaptarse y optimizar su desempeño de forma continua. 

Costa Rica acelera su transición digital 

La transformación tecnológica que redefine la construcción a nivel global también comienza a consolidarse en Costa Rica: cada vez más empresas, desarrolladores y proyectos de infraestructura incorporan herramientas digitales para optimizar procesos, mejorar la coordinación entre disciplinas y aumentar la precisión durante la ejecución de las obras. 

En paralelo, el sector impulsa iniciativas orientadas a fortalecer la adopción de nuevas metodologías de trabajo y acelerar la digitalización de la industria. A través del BIM Forum Costa Rica, la Cámara Costarricense de la Construcción promueve espacios de formación, intercambio técnico y difusión de buenas prácticas para ampliar la implementación de BIM y otras herramientas digitales dentro del mercado nacional.  

Además, proyectos como la primera Biblioteca BIM Costa Rica (que es parte de la Cámara Costarricense de la Construcción) buscan fortalecer la estandarización y facilitar la transición tecnológica mediante recursos alineados con estándares internacionales. 

Sin embargo, el proceso de transformación todavía enfrenta retos importantes.  La capacitación especializada, la inversión en tecnología y la estandarización de procesos continúan siendo desafíos para muchas empresas, particularmente para pequeñas y medianas constructoras que avanzan a ritmos distintos dentro de esta transición digital. 

Aun así, el sector empieza a construir una base técnica y profesional que le permite avanzar hacia un modelo más colaborativo, eficiente y alineado con las tendencias globales de la Industria 5.0. 

“El reto ahora es construir una visión país que impulse la innovación, fortalezca la formación especializada y genere reglas claras para digitalizar procesos en toda la cadena constructiva”, finaliza Ortiz. 

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