- La Cámara Costarricense de la Construcción consolida su rol como motor de formación integral, articulando al sector empresarial, la academia y el gremio para cerrar brechas de competitividad
- BIM, Lean Construction, economía circular y gestión estratégica encabezan las prioridades de capacitación en este sector que atraviesa una transformación acelerada
Por Prensa Ejecutiva
El sector de la construcción cambió y las capacidades que hoy demanda la industria ya no son las mismas que hace una década. La digitalización de procesos, las nuevas exigencias de sostenibilidad y la creciente complejidad de los proyectos están impulsando una transformación que obliga a actualizar la manera en que se forma y desarrolla el talento humano.
Frente a ese escenario, la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) fortaleció su rol como un ente articulador de conocimiento y actualización profesional para el sector. Más allá de la capacitación técnica, la Cámara impulsa una formación integral orientada a responder a las necesidades reales del mercado y elevar la competitividad de las empresas.
Un desafío que va más allá de la mano de obra calificada
La transformación del sector no solo exige nuevas herramientas, sino también nuevas capacidades para gestionar, innovar y adaptarse. Randall Murillo, director ejecutivo de la CCC, señala que el reto actual supera la visión tradicional de formación operativa.
“Hoy el desafío no es únicamente formar mano de obra calificada, sino desarrollar talento integral capaz de adaptarse a un entorno en constante transformación. La formación debe estar directamente vinculada a la productividad en campo, reduciendo la curva de aprendizaje y alineando competencias con necesidades reales de los proyectos. Además, la capacitación hoy abarca campos tan fundamentales como el de la sostenibilidad, que agrupa los factores ambientales, pero además agrega a la ecuación los elementos sociales y la sostenibilidad económica”, afirma Murillo.
Esta visión implica repensar la relación entre la academia, las empresas y el gremio. La CCC, en este sentido, actúa como un puente entre esos actores: diseña programas junto al ecosistema sectorial, garantiza pertinencia del contenido y promueve las herramientas aplicables a la realidad de las empresas y a su fortalecimiento.
Liderazgo que evoluciona con la industria
La CCC también evolucionó su enfoque de formación. Sus programas ya no se concentran únicamente en la técnica constructiva, sino que incorporan áreas como gestión administrativa, liderazgo, ventas y habilidades estratégicas.
De acuerdo con Murillo, las alianzas con universidades, colegios profesionales, empresas y organismos internacionales han sido fundamentales para actualizar contenidos, incorporar tendencias globales y mantener una oferta formativa alineada con la evolución del mercado.
En este sentido, uno de los pilares de esa estrategia es la oferta mensual de programas gratuitos, una iniciativa que amplía el acceso al conocimiento y fortalece a empresas de distintos tamaños dentro del sector de la construcción.
Las brechas que urge cerrar
La CCC identifica tres grandes áreas donde el sector aún presenta desafíos importantes y que hoy deben ser prioridad en los procesos de formación: la digitalización, la sostenibilidad y la gestión de proyectos orientada a la productividad.
En el ámbito tecnológico, la Cámara destaca herramientas como BIM, la analítica de datos y la gestión digital de proyectos. En sostenibilidad, las prioridades se enfocan en eficiencia energética, construcción verde y economía circular, que se detallan a fondo en Ruta Sostenible, la hoja de ruta para transformar el modelo de desarrollo del sector, integrando la sostenibilidad como eje de competitividad, innovación y responsabilidad social. Por otra parte, en productividad, metodologías como Lean Construction, Integrated Project Delivery, Agile Construction y TakT Time ganan cada vez mayor relevancia dentro de la industria y de la agenda de formación que ofrece la Cámara.
Sin embargo, el reto no se limita a los perfiles operativos. Para Murillo, muchas de las decisiones que impactan directamente la eficiencia de los proyectos se toman en mandos medios y niveles estratégicos, por lo que la actualización del talento debe darse en toda la estructura empresarial.
Escucha activa como metodología de pertinencia
Uno de los principales enfoques de la CCC es mantener una conexión permanente con la industria y es a través de sus comités técnicos, la retroalimentación empresarial y el monitoreo de tendencias internacionales que la organización actualiza continuamente sus programas, de manera que la oferta de capacitación responda a las necesidades reales del mercado.
“No se trata de ofrecer cursos estáticos, sino de construir rutas de aprendizaje que evolucionan con el sector. La clave está en mantener una conexión permanente con la industria, y esa es nuestra razón de ser”, enfatiza Murillo.
Este modelo flexible permite responder con mayor rapidez a nuevas exigencias regulatorias, a la incorporación de materiales innovadores y herramientas tecnológicas emergentes que ya comienzan a transformar la gestión de proyectos.
El ecosistema como motor de cambio
Más allá de la capacitación individual, la CCC impulsa un ecosistema colaborativo donde convergen empresas, estudiantes, técnicos, profesionales y centros educativos. Mesas de trabajo, programas conjuntos y espacios de intercambio técnico y táctico forman parte de una estrategia orientada a fortalecer la conexión entre formación y demanda laboral.
La experiencia acumulada por la organización también deja una conclusión clara: la capacitación aislada tiene un alcance limitado si no está conectada con la realidad operativa de las empresas y los proyectos.
“El verdadero impacto ocurre cuando la formación está alineada con la estrategia empresarial, las necesidades del país y los retos reales del sector”, concluye Murillo.
