Costa Rica cuenta con universidades con capacidad técnica,empresas con experiencia de campo y un Estado con facultad de planificación. Sin embargo,el país todavía enfrenta el reto de integrar esos conocimientos y capacidades dentro de una visión compartida que permita fortalecer la innovación y el desarrollo de infraestructura. Las nuevas demandas en movilidad, crecimiento urbano, sostenibilidad y modernización de obras están obligando al sector construcción a impulsar una relación más cercana entre academia, industria y sector público. Esto es especialmente necesario en áreas vinculadas con la planificación de obras, la investigación aplicada y la toma de decisiones técnicas.
Rommel Cuevas Kauffmann, ingeniero, investigador del Tecnológico de Costa Rica (TEC), docente y coordinador del Área de Estructuras y Sistemas de Construcción de la Escuela de Ingeniería en Construcción, considera que “El país cuenta con capacidades técnicas, experiencia empresarial y capital humano suficiente para impulsar una transformación importante en infraestructura.
El problema es que todavía persisten brechas de articulación que limitan la innovación, ralentizan los procesos y reducen la capacidad de generar soluciones integrales”.
UN DESAFÍO QUE ATRAVIESA TODO EL SECTOR
Sobre el papel, cada actor tiene un rol claro dentro del desarrollo de infraestructura. El sector público regula, planifica el territorio y asigna recursos. La industria aporta capacidad de ejecución, experiencia operativa y conocimiento del mercado. Las universidades generan investigación, formación especializada y desarrollo técnico aplicado.
El desafío aparece cuando esos sectores trabajan sin mecanismos permanentes de coordinación. Según detalla Cuevas, esa desconexión dificulta aprovechar el conocimiento técnico, las experiencias de campo y la capacidad de innovación que ya existe dentro del país para mejorar la calidad y eficiencia de los proyectos.
Las consecuencias terminan reflejándose desde las primeras etapas de los proyectos; persisten debilidades en planificación, coordinación multidisciplinaria y actualización técnica, factores que posteriormente generan modificaciones constructivas, reprocesos y atrasos que incrementan costos y reducen eficiencia.
A esto se suma un problema menos visible, pero igualmente relevante, el conocimiento generado en cada proyecto rara vez se documenta o se transfiere hacia nuevas obras, instituciones o procesos de planificación.
LA COLABORACIÓN COMO VENTAJA COMPETITIVA
La experiencia internacional demuestra que la articulación entre academia e industria puede convertirse en un acelerador estratégico para la innovación y modernización del sector construcción.
Uno de los casos más reconocidos es el de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, donde centros de investigación aplicada funcionan mediante esquemas de colaboración permanente entre universidades y empresas privadas.
En estos modelos, la industria no solo aporta financiamiento; también participa en la definición de prioridades técnicas y necesidades de investigación, permitiendo que las soluciones desarrolladas respondan directamente a desafíos reales del sector.
Cuevas explica que este tipo de esquemas reduce la distancia entre investigación y aplicación práctica, acelerando la implementación de nuevas metodologías, tecnologías y soluciones constructivas. En este sentido, para Costa Rica, identifica oportunidades concretas en el fortalecimiento de modelos de investigación integrada entre cámaras empresariales, universidades, colegios profesionales y sector público.
También plantea la necesidad de desarrollar observatorios técnicos sobre desempeño del sector construcción y generar unidades especializadas de vinculación que permitan sistematizar información, compartir experiencias y convertir el conocimiento técnico en herramientas útiles para la toma de decisiones.
UNIVERSIDADES MÁS CERCA DE LAS NECESIDADES DEL MERCADO
Las universidades costarricenses cuentan con infraestructura, laboratorios y recurso humano con capacidad suficiente para asumir un rol más estratégico dentro de la transformación del sector construcción.
El reto, según el experto, está en fortalecer la relación con la industria y orientar parte de la investigación hacia soluciones aplicadas a las necesidades reales del mercado nacional.
Entre las oportunidades que identifica destacan el desarrollo de programas conjuntos con empresas, la incorporación de profesionales activos de la industria en procesos académicos y la generación de información técnica más robusta para apoyar procesos de planificación territorial y desarrollo urbano.
Para el gremio, esa conexión representa una oportunidad adicional, y es que contar con una academia más vinculada a la realidad del sector no solo fortalece la formación profesional, sino también la capacidad de generar datos, análisis y conocimiento aplicado para respaldar proyectos estratégicos para el país y procesos de modernización para la industria.
EL COSTO DE SEGUIR OPERANDO POR SEPARADO
La falta de articulación entre actores tiene impactos que van más allá de la ejecución de proyectos individuales.
El rezago normativo frente a estándares internacionales, la dependencia tecnológica y la fuga de talento especializado forman parte de los riesgos que enfrenta el sector si no logra fortalecer mecanismos permanentes de coordinación y transferencia de conocimiento.
Para Cuevas, el futuro de la infraestructura costarricense dependerá cada vez más de la capacidad de conectar innovación, conocimiento técnico y toma de decisiones bajo una visión compartida de desarrollo.
Las demandas que enfrenta el país: mayor densidad urbana, infraestructura más resiliente, estándares ambientales más exigentes y proyectos de movilidad más complejos requerirán, sin duda alguna procesos cada vez más integrados entre quienes investigan, planifican, financian y ejecutan.
Más que un reto de coordinación, el sector enfrenta la oportunidad de construir una dinámica de trabajo más integrada, donde conocimiento, experiencia y planificación puedan convertirse en herramientas estratégicas para el desarrollo de infraestructura en Costa Rica.
